Paula



Paula era mi abuela.

Todos los años cuando era pequeña me iba al pueblo donde ella vivía a pasar mis tres meses de vacaciones escolares. Que buenos recuerdos y que feliz era!!

Viniendo de una gran ciudad como venía, para mi aquello era el paraiso. Un cambio radical. Podía jugar en la calle todo el día, mis abuelos no tenían tele, solo una radio. Tele si no recuerdo mal, solo había en el bar y alomejor en alguna casa de algun “rico del pueblo”.

Ni agua corriente. No es que ellos no tuvieran, es que no tenía nadie.Había que ir con cubos ( haciendo varios viajes ) a la fuente que había en la plaza del pueblo para coger el agua que serviría para lavar la ropa y fregar los platos ya que este agua, decían, no se podía beber porque tenía sanguijuelas. Para beber tenía unas tinajas, o había casas que tenían un aljibe, donde se recogía el agua de lluvia, que era la que bebiamos.


Tampoco había cuarto de baño, en aquella época alomejor solo una o dos casas en el pueblo lo tenían, y eso era un lujazo. Asi que había que ir a hacer tus necesidades al corral que estaba un poco apartadito de la casa y al cual a veces llegabas corriendo.


Todo esto que me viene a la memoria, y con lo que fui tan feliz, me parece impensable hoy en día. No han pasado tantos años y sin embargo no creo que a ningun niño de 12, 14 años a día de hoy le hiciera la misma gracia que me hacia a mi ir al corral por ejemplo.


La vida ha cambiado mucho ( ¿para mejor? ) , no voy a entrar a discutir eso, solo se que yo sigo yendo cada año al pueblo y todo es diferente...

Mis abuelos hace años que murieron y mis padres tambien. La casa se reformó y ahora es nueva, ( con su cuarto de baño y todo ajjajaj ) Las eras me parecen más pequeñas y los caminos más solitarios.

A veces me invade una profunda tristeza por los que ya no estan y a la vez una profunda alegría de saber que cada año puedo seguir yendo al lugar donde estan la mayor parte de mis raices. Y que mi madre y mis abuelos, que seguro que me ven, estaran felices de ver que yo soy feliz volviendo al sitio donde pase una buena parte de mi infancia.


Mi abuela, como la mayoría de abuelas de pueblo, era una maestra del reciclaje. No se si por necesidad o por vocación. No había nada a lo que no pudiera darle uso. Y mi abuelo un manitas que todo lo arreglaba. Vaya par!!
Entre las mil y una cosas que hacía: conservas, ganchillo, pan, reposteria, embutidos etc etc, tambien hacía JABON.


Durante años vi por la casa aquellos trozos irregulares y amarillentos con un olor maravilloso, que ejercían sobre mi una especie de atracción especial. Eran como imanes, me gustaba el tacto que tenían al cogerlos, y el olor y la suavidad que dejaban en mi ropa recien lavada.

Cada año cuando volvía era como si estuvieran allí esperándome. Habían trozos nuevos que compartían estancia con los más amarillentos y viejos. Pero todos tenían la misma suavidad y el mismo olor.


Sin embargo, nunca vi a mi abuela hacerlos y eso aun hacía que la atracción y el misterio hacia ellos fuera mayor.


Durante muchos años llevé esa imagen grabada en mi retina y pasaron muchos más hasta que me decidí a intentar hacerlo. Pregunté dentro de mi ignorancia a mucha gente como se hacía y unos me daban los ingredientes pero no las cantidades ni el tiempo que se tardaba en hacerlo. Otros me decían que si en frio, otros que si en caliente, otros que si primero la sosa y después el agua, otros que al revés etc. Me estaba volviendo loca.

Así que por fin me decidí a probar.

Y me quedó tan bien!!!

El mismo olor, el mismo color y sobre todo aquellos recuerdos...... Por fin me había quitado la espinita que llevaba clavada.


Desde esa “primera vez” deben de haber pasado 5 años y desde entonces en mi casa no se lava la ropa con otra cosa que no sea el jabón de mi abuela Paula. Este fin de semana he hecho un poquito. Aqui os dejo unas fotos.


Con el tiempo, la curiosidad me ha llevado a adentrarme en el mundo de los jabones. Así que he decidido dar un paso más y probar a elaborar jabones artesanales con diferentes ingredientes.

Despacito y poco a poco como hice la primera vez voy a empezar esta nueva andadura que me hace mucha ilusión y que se la dedico( como no) a mi abuela, a mi madre ( su hija ) y a Jose y Marina ( mi marido y mi hija ) que cada vez que les digo que tengo una idea....... pobres, jajaja.

Espero que compartais conmigo esta experiencia y que juntos aprendamos muchas cosas y enseñemos lo que sabemos.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Navidad



La Navidad tiene 3 partes: la pre- Navidad, la Navidad en si, y la post- Navidad o lo que es lo mismo eso que dice la gente sin parar: " que ganas tengo de que acaben ya las fiestas " .


Yo que desde hace ya muchos años no tengo gran espíritu navideño me asombra la gente que empieza los preparativos de Navidad o pre- Navidad con tanta antelación que algunos aún se están bañando en la playa.

No se si realmente son muy prevenidos y no quieren quedarse sin pavo llegado el momento o pagar por él un ojo de la cara o son tan exagerados que una vez que acaba el verano su próxima meta es la Navidad y ponen la directa para llegar a ella lo más rápido posible.


Sea lo que sea, los respeto profundamente pero tengo que decir que a mi la pre- Navidad no me da ni frio ni calor, vamos que ni siento ni padezco. Ni el encendido de luces, ni la gente que ilumina sus balcones, muchos de ellos con verdadera ilusión pero otros muchos para que los vea el vecino y le corroa la envidia, porque francamente he visto balcones que me rio yo de la decoración navideña del mismisimo Corte Inglés, vamos que te deslumbran solo mirarlos y que no por poner más luces, bolas, papa noeles subiendo y bajando por la fachada y demás gnomos, no por más cantidad es más bonito.


Madre mia que dolor de ojos !!!


Bueno a lo que iba que me desvio.


Cuando realmente algo se despierta en mi y empiezo a sentir que estamos en Navidad, es el día de hoy, o sea el día de la lotería.


Por que ? Pues no lo se la verdad.


Creo que mis recuerdos se remontan a cuando vivía en Galicia y justamente cada 22 de diciembre viajaba de punta a punta de España para pasar las Navidades con mi madre y mi hermano. Unas veces en tren, que pa que os voy a contar las horas que tardaba el " Estrella Galicia " y otras, las más en coche. Pero siempre acompañados del soniquete de los niños de San Idelfonso cantando la lotería.


El volver a casa por Navidad era lo que me hacía vivirla y sentirla de otra manera.


Hoy ya no vuelvo ni voy a ningún sitio. Cada vez somos menos y hay que repartirse entre familias así que.... aquel sentimiento navideño se quedó en el último viaje que hice a casa de mi madre a recoger sus cosas porque ya no estaba.


Aún así hay días en los que veo a la gente tan féliz que no puedo evitar el contagiarme un poquito con ellos pero en el fondo estoy deseando que llegue la post- Navidad y volver a la normalidad y a la vez volver la vista atrás y con un poquito de pena pensar lo rápido que ha pasado todo.


Porque la vida está llena de contradicciones.





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